Y colorín colorado…

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Y colorín colorado…

Hace bastante tiempo que quería actualizar el blog y no encontraba el momento, pero no quería dejar de cerrar esta fantástica etapa de mi vida. Y sí, aunque parezca mentira, unas cosas tienen que acabar para que otras empiecen y mi etapa india acaba aquí. Aun me quedan muchísimas historias por contar que, si el tiempo y la tecnología lo permiten, pretendo publicar en algún momento. Aquí queda para la historia la última foto tomada en India:

Comprando regalitos en el Dilli Haat

Comprando regalitos en el Dilli Haat

Parece mentira que aquellos 6 meses que empezaron como una aventura total, un sentimiento de saltar al vacío, hayan traído tantas cosas. Nada de lo que esperaba que iba a pasar ha sucedido, y nada de lo que ha sucedido pensaba que iba a pasar. Todos esos sitios maravillosos que he podido visitar, esas personas increíbles que se han cruzado en mi camino durante este tiempo y todo lo que he aprendido, espero poder llevarlo siempre conmigo. Imágenes como ésta (todos los créditos de esta maravillosa foto para Carlos Pablos, uno de los voluntarios de la Fundación Vicente Ferrer).

Visita FVF

Pero por ahora, este cuento se ha acabado.

¡Gracias a todos por seguirme durante este tiempo y por vuestro interés y cariño!

Entre plantaciones de té….

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Siempre había querido visitar Darjeeling, el llamado Estado del té. Cuando llegué a Nueva Delhi y sus 48 grados decidí que esta vez por fin lo iba a visitar. Cogí un tren en Nueva Delhi a las 8.30h de la mañana para llegar a la estación de New Jalpaiguri al día siguiente a las 12.30h del mediodía. Pero el último tramo del viaje fue bajo una intensa lluvia así que el tren se retrasó unas 3 horas. Durante todas esas horas de espera estuve revisando la guía de viajes y finalmente me decidí por no ir directamente a Darjeeling. En lugar de eso me quedaría en Kurseong que está a unos 80 km de distancia ya que hay un tren pequeñito que recorre las montañas hasta Darjeeling y que se llama “tren de juguete”.

Entre los alojamientos disponibles, me decidí por probar una de las homestays (residencia en casas familiares) en una pequeña comunidad llamada Makaibari. Aunque me pareció un poco caro para ser una casa familiar, me alegro muchísimo de haber tenido una oportunidad así porque realmente fue una atentica estancia con una familia. Estuve con la familia, cenamos, vimos la tele, estuve jugando con la niña pequeña de la familia y disfruté de una autentica comida casera!

Makabari Tea Estate 

Makaibari Tea Estate

Mi habitación

Mi habitación

 

Makaibari Tea Estate

Impresionante vistas desde la casa

Impresionante vistas desde la casa

Fue una experiencia increíble, de esas que son difíciles de vivir ya que muchos de los sitios autodenominados “homestays” en realidad son hostales dirigidos por una familia. Pero en Makaibari de verdad estás en la casa de una familia y puedes ver la sencillez con la que viven y la vida tan dura que tienen. También puedes combinar la estancia con una visita a la fábrica de té y a las plantaciones y hasta recoger tu propio té!

Fabrica de té

Interior de la fabrica de té

Seleccionando el té manualmente

Seleccionando el té manualmente

Makaibari Tea Estate       Makaibari Tea Estate Makaibari Tea Estate

 

 

Tras unos días en la tranquila aldea de Makaibari, ¡sí! Cogí el Toy Train hacia Darjeeling!!!

Toy Train

Vias del tren del Toy Train

Vias del Toy Train

¿Qué pasa en un tren en India?

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¿Qué pasa en un tren en India?

Hacer un viaje en tren en India, en uno de esos trayectos interminables de más de 30 horas, es toda una experiencia y una oportunidad de asomarse a la vida más íntima de los indios. No se cortan un pelo, o quizás están demasiado acostumbrados, o quizás el concepto de intimidad para ellos es muy distinto al nuestro, pero es divertido verles pasearse en pijama, lavarse los dientes, dormir a cualquier hora y en cualquier lugar, roncar a diestro y siniestro, cantar, jugar y hablar hablar y hablar por teléfono.

Preciosa niñita sij con su pijama.

Preciosa niñita sij con su pijama.

Puedes comer cualquier tipo de comida india, beber chai o café, comer cualquier tipo de snack, comprar bisutería, comprar el periódico del día o alguna revista… Todo eso sin moverte de tu asiento. Realmente se podría vivir en un tren indio. Aquí podéis ver algunos ejemplos.

Siempre, siempre, siempre acabas hablando con los pasajeros de tu mismo compartimento y sabiendo de toda su vida y ellos de la tuya. A veces me pregunto qué pasaría si en España tuviéramos trayectos tan largo que tuviéramos que pasarnos dos días encerrados en un vagón de tren. ¿Acabaríamos por hablarnos o simplemente seguiríamos ignorándonos?

Un alojamiento alternativo en Nueva Delhi

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Un alojamiento alternativo en Nueva Delhi

Como en este viaje iba a pasarme varios días en Nueva Delhi decidí buscar una alternativa mejor al hotel en el que normalmente me alojaba en la zona de Paharganj. Paharganj es la típica zona para mochileros ubicada en el área de Old Delhi. Es una zona sucia, de calles estrechas, caótica y ruidosa, pero también es la zona con los hoteles más baratos en Nueva Delhi y con todas las comodidades para el viajero. Se puede llegar a esta zona a través de varias líneas de metro que tienen parada allí y también tiene una de las principales estaciones de tren, por lo que resulta bastante práctica, especialmente si la intención es quedarse poco tiempo sólo para conectar con un vuelo o tren.

Por suerte encontré un Bed and Breakfast súper chulo: el Bed and Chai. Se trata de un alojamiento diferente. Está dirigido por dos chicas francesas que llevan ya muchos años residiendo en India. Yo conocí a Coraline mientras estuve allí y os puedo asegurar que es un auténtico encanto (¡y además habla español!), pero tanto ella como su equipo fueron amabilísimos y me ayudaron en todo lo que necesité.

BedandChai habitacion

 Desde mi punto de vista, varias son las razones por las que Bed and Chai puede ser una buena alternativa para alojarse en Nueva Delhi unos días. Primero, que está en una zona residencial del sur de Delhi. De esta forma puedes conocer un Delhi muy diferente, más tranquilo y menos invasivo, donde puedes pasear por la calle sin que nadie te aborde ni te moleste. Eso sí, al ser una zona residencial típica de Nueva Delhi, no encontrarás tantas tiendas ni servicios como en otras zonas más turísticas. Todas se concentran en pequeños complejos comerciales donde puedes encontrar tiendas de ropa, supermercados, bancos, joyerías, tiendas de zapatos, cafeterías, etc.

Otra de las cosas positivas de Bed and Chai es que realmente te hacen sentir como en tu propia casa. Yo estuve allí a finales de mayo, cuando el calor en Nueva Delhi era terrible y salir a la calle era todo un acto de valentía, así que pasé mucho más tiempo en  que en la calle. Pude holgazanear a mi aire, tirarme en el sofá del hall a leer o trabajar tranquilamente en el ordenador sin moverme de debajo del ventilador del comedor. Puedes usar la nevera, cocinar a tu aire utilizando todos los utensilios que tienen disponibles y rellenar tus botellas de agua con agua fría!

BedandChai cocina

Pero claro, como lo bueno, bonito y barato no existe… los precios son algo elevados aunque incluyen un buen desayuno y buena conexión a wifi.

BedandChai expositor

  

BedandChai a cenar!

 

BedandChai cenita

¡Ya formo parte del club mujeresviajeras!

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Con gran orgullo y satisfacción tengo el honor de anunciaros que paseandoporindia ya forma parte de mujeresviajeras.com, un espacio para las mujeres viajeras. Si queréis verlo, podéis acceder haciendo clic aquí.

Para los que no la conozcáis, se trata de una plataforma de comunicación, intercambio de experiencias, información y actividades relacionadas con las mujeres que viajan. Un proyecto realmente inspirador donde podemos encontrar miles de historias de mujeres que se han lanzado al mundo con diferentes objetivos y sueños y recorren el mundo de una manera muy especial. ¡Estoy feliz de poder participar y poner mi granito de arena!

Gracias Pilar por la preciosa introducción y tu gran dedicación al proyecto.

Sobreviviendo en Leh, ¡y no es invierno todavía!

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Sobreviviendo en Leh, ¡y no es invierno todavía!

Lo reconozco. Es una de las situaciones más duras y, por ello, de las que me siento más orgullosa. ¡¡He sobrevivido en Leh viviendo en las situaciones más duras en las que jamás viví!! Y diréis “¡pero si te has pasado ya un montón de meses viviendo en India!”. Y sí, así  es, pero os aseguro que lo que las condiciones que he vivido en Leh han sido mucho más duras que nada de lo que he vivido antes.

Durante el primer mes que estuve en Leh, todavía las temperaturas eran suaves, especialmente de día, y con una chaquetita ya se podía ir bien por la calle. Ay, ¡qué días aquellos! Pero en cuestión de una semana la cosa cambió radicalmente y solo fue a peor. Por suerte sólo pasé allí el inicio de la temporada de invierno y no la peor época que va de Enero a Marzo, como todo el mundo se empeñaba en recordarme cada vez que me quejaba del frío que hacía, que era cada 10 minutos.

En mi casa se preparan para el invierno

En mi casa se preparan para el invierno

Para que os hagáis una idea, aquí una cronología de los acontecimientos más importantes:

–          A finales de octubre las carreteras que conectan Leh con el resto del país quedaron cortadas por la nieve. Desde ese momento, Leh queda incomunicado hasta la primavera y la única forma de llegar es en avión. Esto supone que no pueden llegar camiones con víveres y que las personas tienen dificultades para acudir a sus respectivos trabajos si viven fuera de la ciudad.

–          Los horarios de las oficinas y tiendas se van reduciendo, reduciendo. Cuando llegué, muchas tiendas y oficinas abrían a las 9h, luego pasaron a las 10h y cuando me marchaba ya era a las 11h. Y lo entiendo. Cuesta mucho saltar de la cama cuando hace tanto frío!!

–          A principios de noviembre, cuando ya empieza a helar por las noches, se cortan las cañerías de agua para que estás no se congelen y puedan estropearse. ¿Qué supone esto? Que dejas de tener agua corriente en las casas. La mayoría de casas tienen depósitos subterráneos donde almacenan el agua y ése es con el que se abastecen.

La ventana de mi habitación cubierta de hielo cada mañana

La ventana de mi habitación cubierta de hielo cada mañana

–          A principios de diciembre, también las cañerías de desagüe se quedan inutilizables y es cuando sí o sí hay que utilizar los famosos lavabos típicos de Ladakh. Estos no son más que un pequeño cuarto de dos pisos que está fuera de la casa. El piso superior tiene un pequeño agujero por donde se hacen las necesidades y luego se tira arena por él para taparlo. Encantador, eh?

–          El manto blanco de las montañas va bajando, bajando, bajando hasta que Leh acaba también cubierto por él. Esto suele suceder a finales de diciembre.

Leh en invierno Más Leh en invierno

Una de las cosas más curiosas que observé mientas estuve allí, es que en ningún lugar había calefacción ni estufa ni nada para calentarse. Teníamos prácticamente la misma temperatura dentro que fuera de los locales y esto hace que no lleves la misma ropa tanto en  el interior como en el exterior. Esto  incluye abrigo, bufanda, guantes y gorro. Tanto en restaurantes como en las oficinas, nadie se quitaba el abrigo. Me costó acostumbrarme, pero ya sabéis que “haya donde fueres, haz lo que vieres”, no? Pues no hay refrán más cierto. Y cuando estás en una situación así entiendes que no hay otra salida. Yo acabé comprando la mayoría de las prendas que utilizaban allí: ropa interior térmica, abrigos de lana, guantes y gorro de lana, etc.

Cenando en AMDO, uno de mis restaurantes favoritos en Leh, con bufanda chaqueta, forro pola y miles de capas más.

Cenando en AMDO, uno de mis restaurantes favoritos en Leh, con bufanda, chaqueta, forro polar y miles de capas más.

Subida al Namgyal Tsemo. ¡Prueba superada!

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Si veis una foto general de Leh, la típica, con el Palacio de Leh de fondo y en alto, vigilando la ciudad, veréis que aun más alto que el palacio hay un pequeño punto blanco en lo alto de un pico. Se trata del fuerte y el monasterio Namgyal Tsemo, de mediados del siglo XVI que se dice es la residencia real más antigua de Leh.

Pues bien, después de mis dos no-visitas al Palacio de Leh, no podía dejar escapar la oportunidad de visitar ese pequeño punto blanco que dominaba la ciudad y que estaba todavía más alto que el Palacio. Como nunca llegué a acostumbrarme del todo a los 3500 metros de altitud de Leh, cualquier subida o cuesta suponía todo un desafío para mí. Varias veces intenté visitar el Namgyal Tsemo cogiendo el camino corto, que es directamente una montaña por la que hay que hacer alpinismo. Cuando ya faltaban unos días para irme me propuse que eso no podía quedar así y decidí llegar, aunque fuera por el camino largo, que es una carretera que rodea todo el valle hasta llegar al templo y residencia. Fue largo y cansado, pero también fue una manera de disfrutar de las fantásticas vistas de la ciudad de Leh desde las alturas. Aquí os dejos las mejores imágenes de la ascensión.

Allí arriba podéis ver la carretera que rodea el valle. Está alta, eh?

Allí arriba podéis ver la carretera que rodea el valle. Está alta, eh?

 

Caminante no hay camino....  Por la carretera, ¡ya queda menos!

Caminante no hay camino….
Por la carretera, ¡ya queda menos!

 

Namgyal Tsemo

 

Los famosos baños "ladakhi style"

Los famosos baños “ladakhi style”

 

Ya llego, ya llego!!!

Ya llego, ya llego!!!

 

¡¡Llegué!!

¡¡Llegué!!

 

Namgyal Tsemo

 

Leh

Leh

 

Ya bajando, algunas casas típicas de la zona

Ya bajando, algunas casas típicas de la zona

Namgyal Tsemo

 

Namgyal Tsemo

Intentando beber agua

Intentando beber agua