Archivo de la etiqueta: voluntariado India

Y colorín colorado…

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Y colorín colorado…

Hace bastante tiempo que quería actualizar el blog y no encontraba el momento, pero no quería dejar de cerrar esta fantástica etapa de mi vida. Y sí, aunque parezca mentira, unas cosas tienen que acabar para que otras empiecen y mi etapa india acaba aquí. Aun me quedan muchísimas historias por contar que, si el tiempo y la tecnología lo permiten, pretendo publicar en algún momento. Aquí queda para la historia la última foto tomada en India:

Comprando regalitos en el Dilli Haat

Comprando regalitos en el Dilli Haat

Parece mentira que aquellos 6 meses que empezaron como una aventura total, un sentimiento de saltar al vacío, hayan traído tantas cosas. Nada de lo que esperaba que iba a pasar ha sucedido, y nada de lo que ha sucedido pensaba que iba a pasar. Todos esos sitios maravillosos que he podido visitar, esas personas increíbles que se han cruzado en mi camino durante este tiempo y todo lo que he aprendido, espero poder llevarlo siempre conmigo. Imágenes como ésta (todos los créditos de esta maravillosa foto para Carlos Pablos, uno de los voluntarios de la Fundación Vicente Ferrer).

Visita FVF

Pero por ahora, este cuento se ha acabado.

¡Gracias a todos por seguirme durante este tiempo y por vuestro interés y cariño!

Sobreviviendo en Leh, ¡y no es invierno todavía!

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Sobreviviendo en Leh, ¡y no es invierno todavía!

Lo reconozco. Es una de las situaciones más duras y, por ello, de las que me siento más orgullosa. ¡¡He sobrevivido en Leh viviendo en las situaciones más duras en las que jamás viví!! Y diréis “¡pero si te has pasado ya un montón de meses viviendo en India!”. Y sí, así  es, pero os aseguro que lo que las condiciones que he vivido en Leh han sido mucho más duras que nada de lo que he vivido antes.

Durante el primer mes que estuve en Leh, todavía las temperaturas eran suaves, especialmente de día, y con una chaquetita ya se podía ir bien por la calle. Ay, ¡qué días aquellos! Pero en cuestión de una semana la cosa cambió radicalmente y solo fue a peor. Por suerte sólo pasé allí el inicio de la temporada de invierno y no la peor época que va de Enero a Marzo, como todo el mundo se empeñaba en recordarme cada vez que me quejaba del frío que hacía, que era cada 10 minutos.

En mi casa se preparan para el invierno

En mi casa se preparan para el invierno

Para que os hagáis una idea, aquí una cronología de los acontecimientos más importantes:

–          A finales de octubre las carreteras que conectan Leh con el resto del país quedaron cortadas por la nieve. Desde ese momento, Leh queda incomunicado hasta la primavera y la única forma de llegar es en avión. Esto supone que no pueden llegar camiones con víveres y que las personas tienen dificultades para acudir a sus respectivos trabajos si viven fuera de la ciudad.

–          Los horarios de las oficinas y tiendas se van reduciendo, reduciendo. Cuando llegué, muchas tiendas y oficinas abrían a las 9h, luego pasaron a las 10h y cuando me marchaba ya era a las 11h. Y lo entiendo. Cuesta mucho saltar de la cama cuando hace tanto frío!!

–          A principios de noviembre, cuando ya empieza a helar por las noches, se cortan las cañerías de agua para que estás no se congelen y puedan estropearse. ¿Qué supone esto? Que dejas de tener agua corriente en las casas. La mayoría de casas tienen depósitos subterráneos donde almacenan el agua y ése es con el que se abastecen.

La ventana de mi habitación cubierta de hielo cada mañana

La ventana de mi habitación cubierta de hielo cada mañana

–          A principios de diciembre, también las cañerías de desagüe se quedan inutilizables y es cuando sí o sí hay que utilizar los famosos lavabos típicos de Ladakh. Estos no son más que un pequeño cuarto de dos pisos que está fuera de la casa. El piso superior tiene un pequeño agujero por donde se hacen las necesidades y luego se tira arena por él para taparlo. Encantador, eh?

–          El manto blanco de las montañas va bajando, bajando, bajando hasta que Leh acaba también cubierto por él. Esto suele suceder a finales de diciembre.

Leh en invierno Más Leh en invierno

Una de las cosas más curiosas que observé mientas estuve allí, es que en ningún lugar había calefacción ni estufa ni nada para calentarse. Teníamos prácticamente la misma temperatura dentro que fuera de los locales y esto hace que no lleves la misma ropa tanto en  el interior como en el exterior. Esto  incluye abrigo, bufanda, guantes y gorro. Tanto en restaurantes como en las oficinas, nadie se quitaba el abrigo. Me costó acostumbrarme, pero ya sabéis que “haya donde fueres, haz lo que vieres”, no? Pues no hay refrán más cierto. Y cuando estás en una situación así entiendes que no hay otra salida. Yo acabé comprando la mayoría de las prendas que utilizaban allí: ropa interior térmica, abrigos de lana, guantes y gorro de lana, etc.

Cenando en AMDO, uno de mis restaurantes favoritos en Leh, con bufanda chaqueta, forro pola y miles de capas más.

Cenando en AMDO, uno de mis restaurantes favoritos en Leh, con bufanda, chaqueta, forro polar y miles de capas más.

Sobre mi proyecto en Leh y el nacimiento de Ladakhi Women’s Welfare Network

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Sobre mi proyecto en Leh y el nacimiento de Ladakhi Women’s Welfare Network

Continuando con el post anterior, quiero contaros como seguimos con el proyecto y la historia de la chica que me devolvió la ilusión y me hizo recordar el porqué de mi estancia allí, pasando esos meses y ese frío terrible.

Por deseo estricto de la víctima no voy a revelar ningún dato personal sobre ella, ya que insistió mucho en que quería mantener el anonimato total. De hecho, nos costó mucho conseguir hablar con ella sobre este tema y que creyera nuestras promesas de que nunca revelaríamos ningún dato sobre ella sin su consentimiento. Debo reconocer que me sorprendió mucho verla tan asustada. Al fin y al cabo, ¡ella era la victima! Aún a día de hoy puedo aceptarlo, pero no entender como los roles pueden girarse tanto.

La historia tan terrible que nos contó fue que hacía unos años, mientras intentaba volver a casa desde una de las poblaciones más grandes de la zona, un chico que trabajaba en una tienda y que era un amigo de la familia se ofreció a llevarla a casa. De camino a la aldea donde ella vivía con su familia, el chico se juntó con más amigos y la llevaron a una casa al lado de la carretera y allí fue violada por cada uno de ellos durante toda la noche. Solo cuando ya amanecía la dejaron salir. Una familia que la encontró por la calle, la llevó a la comisaría de policía y desde allí llamaron a sus padres. Cuando los padres aparecieron en la comisaría para recogerla, el padre estaba enfadadísimo porque ella no había pasado la noche en casa. A pesar de que ella conocía la identidad de sus agresores, la convencieron para que no los denunciara ya que eran personas conocidas en la comunidad. En lugar de eso le buscaron un marido para que se casara y así acallar los rumores sobre ella y lo sucedido. El marido estuvo abusando de ella, pegándole y utilizando el dinero común para gastárselo en bebida, hasta que al final ella decidió marcharse de vuelta a casa de sus padres y separarse de él. La hija que tienen en común vive con los padres de él y en los últimos 6 años la ha visto 2 veces. Os aseguro que la conversación que tuvimos con ella fue la más dura que jamás he tenido. Tras 3 horas de reunión, acordamos que sus prioridades eran encontrar un empleo y ver qué posibilidades tenía legalmente para poder luchar por la custodia de su hija. Y sí, claramente esta historia fue un punto de inflexión en mi motivación personal. No podía creer que alguien que había sido víctima de tales abusos podía seguir siendo víctima de la sociedad.

Una vez tuvimos un poco más claro que era lo que queríamos conseguir, fuimos convocando reuniones e invitando a diferentes mujeres que creíamos podrían estar interesadas en colaborar. La idea era crear una red de mujeres que pudiera llevar a cabo algunas acciones para cambiar la situación de la mujer en Ladakh y luchar ante casos de violencia.

Reunion LWWN

Las reuniones fueron muy interesantes y también diferente a como me lo imaginaba. A veces parecían largos actos sociales donde se tomaba té y galletas, se reía mucho y había mucha pasión. A mí me sorprendió encontrarme con un tipo de mujer tan diferente al que había visto en otros lugares de India. Vi mujeres más seguras, que hablaban alto y fuerte y con las ideas muy claras. Fue todo un lujo poder compartir ese tiempo con ellas.

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Sobre el proyecto, yo tenía claro que no quería que se crease la típica asociación jerárquica donde las decisiones se toman en la cúpula. Quería que fuese un punto de encuentro entre personas, hombres o mujeres, y que las ideas y acciones surgieran de ellos mismos. Y así fue. Después de varias reuniones, todo empezó a tomar forma. Se decidió el nombre, los temas en los que se iba a trabajar, la organización, etc. Y así nació la Ladakh’s Women Welfare Network, que ya tiene hasta un grupo en Facebook que os invito a que visitéis.

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Por desgracia yo tenía que irme de India a finales de noviembre, justo cuando el proyecto parecía que empezaba a arrancar y a tomar forma. Esto me dio mucha pena, pero no me quedaba otra opción ya que mi visado expiraba ya. Por suerte, gracias a las tecnologías de hoy en día, puedo seguir en contacto con ellas y les voy echando una mano en todo aquello en lo que puedo colaborar. Sé que siguen en contacto, han registrado formalmente la asociación y han hecho algunos talleres de formación.

Paseando por Ladakh

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Paseando por Ladakh

Han pasado ya 15 días desde mi llegada a la fría e impresionante área de Ladakh. ¡Estos días han pasado volando! Los primeros días fueron de reposo para la aclimatación a los 3500 m de Leh, el frío y el cambio de estilo de vida… Cuando llegué todavía había algunos turistas dando vueltas y hacia buen tiempo, así que quise aprovechar para hacer algo de turismo antes de que el frío y la nieve hiciera desaparecer los grupos de turistas y poder compartir tour y gastos. Y creo que tuve suerte porque lo hice justo a tiempo.

Por casualidad nos juntamos 4 europeos y decidimos lanzarnos a la aventura de visitar al Pangong Tsho Lake en moto: Erik de Eslovaquia, Dani de Barcelona y Dermot de Irlanda. Alquilamos 3 motos, compramos algo de ropa de abrigo y nos lanzamos a la aventura. Fueron unas 8 horas de viaje de ida en el que cruzamos la tercera carretera más alta del mundo (Paso de Chang La, a 5.320mts), en el que el amable personal del ejército de India te invita a un té. El viaje fue largo y cansado, pero toda una aventura.

Pangong Lake

Al día siguiente intentamos llegar a la frontera China que está a 60 km del lago, pero la carretera era tan mala que decidimos dar la vuelta e iniciar el regreso a Leh. Esta vez nos llevó solo 6 horas. Podéis ver un resumen fotográfico de la ruta aquí.

Para aprovechar la oportunidad de compartir gastos y aprovechar el  permiso que necesitas para visitar los principales puntos de interés en Ladakh, a los dos días decidimos hacer la ruta hasta Turtok, el pueblo que está a solo 7 km de la frontera con Pakistan, cruzando el valle de Nubra. Esta vez lo hicimos en coche, lo que fue mucho más relajado, y cruzamos el paso de Khardong La (5.602mts), que es el paso por carretera más alto del mundo.

Khardung La

El viaje de ida fue mucho más relajado que el de las motocicletas, paramos para hacer fotos, visitar el monasterio de Diskit, y al llegar a Turtuk sentí como si estuviera realmente en Pakistan! Esa noche bajaron mucho las temperaturas y nevó en las montañas, por lo que el paso de Khardong La estuvo cerrado gran parte del día. Cuando ya nos habíamos hecho a la idea de que teníamos que pasar la noche en Diskit, nos avisaron que el paso estaba abierto e iniciamos el camino de regreso que se convirtió en uno de las trayectos más terribles que he hecho, y mira que llevo ya unas cuantas aventura automovilísticas a mis espaldas… Nos llevó 3 horas hacer los últimos 10 km antes del paso porque había tanto hielo en la carretera que el coche patinaba. A los intentos por empujar, echar arena en el suelo, cambiar la trazada, etc. había que sumarse el malestar por la altura, pues estábamos a más de 5000 mts. Yo me encontraba fatal y casi ni recuerdo los últimos metros. Sé que abrí los ojos cuando sentí que el coche paraba y me encontré en medio del paso de 5600 mts cubierto de nieve, completamente de noche y todo cerrado. Por suerte pudimos volver a Leh y todo quedó en una más de las aventuras vividas en estos paseos. Podéis ver un resumen del paseo por Nubra Valley aqui.

Paseando por Pokhara

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Paseando por Pokhara

Después de dos semanas, me marché de Katmandu con ganas ya de un cambio de aire y de poder ver algo más de Nepal.
El viaje en autobús (7 horas) se me hizo pesado, cosa que me pareció extraña tras los viajes de horas y horas en India. Pero la carretera y el autobús no eran iguales, y marcan una diferencia importante…. Y eso que decidí seguir el consejo de una persona que lleva viviendo en Nepal la friolera de 18 años, y compré un billete para viajar en uno de los miles de autobuses turísticos que van a Pokhara cada día.

Camino a Pokhara
Pokhara es la segunda ciudad más importante de Nepal después de Katmandú, muy turística pero tranquila y famosa por ser el punto de inicio y final de las rutas de senderismo al Annapurna. La zona típica turística se llama Lakeside, que es una versión tranquila de Thamel. En Pokhara encontré su famosísimo lago (que te regala unas fotos de atardeceres increíbles), la enésima Pagoda de la Paz Mundial, unas cataratas (aunque yo no me atrevería a nombrarlas así…) y varios Campos de Refugiados Tibetanos.
Estuve allí una semana, aprovechando a hacer algunas visitas a los sitios más famosos cuando dejaba de llover a mares, paseando y leyendo mucho. También allí me fui cruzando con varios turistas y viajeros, cada uno con nuestra historia particular. Esto fue un cambio importante respecto a Katmandú, donde casi no tuve contacto con otros viajeros. Conocí a Mustafa, un divertidísimo turco que viajaba por Nepal en moto y se veía envuelto en las historias más surrealistas. Me reí mucho con él. También conocí a Kathalina, una chica alemana que al terminar la carrera de medicina se embarcó en un viaje de 3 meses por Japón, Malasia y Nepal. Éste era su primer viaje a Asia, ya que casi siempre ha viajado a África para colaborar en hospitales, y era muy interesante escuchar sus vivencias en África, así como sus impresiones sobre los países que ha visitado en Asia.
Dejé Pokhara para hacer un trekking de unos 4 días, que al final se alargó hasta 6! Pero eso se merece un post aparte…
Como siempre, aquí os dejo un reportaje fotográfico del viaje.

¡Extra! ¡Extra! ¡Me voy de paseo de nuevo! ¿Quieres saber a dónde? Sigue leyendo…

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¡Extra! ¡Extra! ¡Me voy de paseo de nuevo! ¿Quieres saber a dónde? Sigue leyendo…

Sí señores, para aquellos que todavía no estén al día de mis últimas aventuras, ¡es un hecho! Me voy a pasear de nuevo por ahí.

Ha sido una decisión mucho más difícil de lo que pensaba que iba a ser. Después de muchos días de dudas, de pensar todas las opciones posibles, todas las ventajas y desventajas, de bajones y subidas emocionales, de idas y venidas, de muchos cambios de opinión y muuuuchas horas de conversación (benditos los que me han soportado durante estas semanas), por fin he decidido el itinerario de mi próximo paseo.

De momento me voy a India a viajar por el norte durante un mesecito, para luego cruzar a Nepal y colaborar con el proyecto Smriti House en Kathmandu, en una casa de acogida para niñas, en la zona del barrio tibetano de Kathmandu. Luego vuelvo a India a lanzar un proyecto de empoderamiento de mujeres en la zona de Ladakh.

¡Estoy feliz e ilusionada! Tengo por delante varios meses para poder compaginar viaje y proyectos sociales. ¡Yupi!

Mi proyecto para evaluar a las Sanchalikas en las aldeas rurales

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Mi proyecto para evaluar a las Sanchalikas en las aldeas rurales

Gracias a uno de mis últimos proyectos tuve la oportunidad de visitar algunas de las guarderías rurales que Seva Mandir tiene repartidas por el distrito de Udaipur. El proyecto consistía en desarrollar alguna herramienta para poder evaluar y clasificar a las Sanchalikas, que son las personas al cuidado de las Balwadis (guarderías) en las zonas rurales. Debo reconocer que al principio me sentí abrumada por este proyecto porque no era nada que yo hubiera hecho anteriormente y no tengo ninguna experiencia en educación, ni con niños pequeños, etc. Pero luego pensé que al final no era más que una evaluación de un puesto de trabajo o de un empleado, y en eso sí tengo mucha experiencia gracias a mis años trabajando en el área de Recursos Humanos. Así que conseguí reconducir la situación y debo decir que, al final, me quedé muy contenta con el resultado!

Pero además de esto, me encantó poder trabajar en este proyecto porque me permitió conocer de primera mano algunas de las aldeas más remotas y rurales, y ver qué diferente se trata y se cuida a los bebés en India, especialmente en zonas rurales, donde a los bebés no se les trata como muñecos de cristal. Para mí fue todo un shock desde el primer momento. Aún recuerdo cuando, en mi primera visita a uno de estos Balwadis, vi que un canasto de mimbre que estaba en el suelo a la puerta de una casa se movía y me acerqué para descubrir que allí había un bebé de unos 2 meses. Y de ahí en adelante, ¡ya os podéis imaginar! Pero esta experiencia me llevó también a muchas reflexiones sobre la protección y la educación y respeto con la que hacemos crecer a los niños en occidente. Nunca escuché a ningún niño, de ninguna edad, quejarse ni poner mala cara cuando tenía que cuidar de los niños más pequeños de la clase, darles de comer o jugar con ellos, o cuando algún maestro le pedía que hiciera algo. Y esto es una de las cosas que nunca dejó de sorprenderme.

Aquí puedes ver una selección de las fotos que hice mientras visitaba las guarderías rurales como parte de mi proyecto con Seva Mandir.

Visitando Balwadis en Udaipur (India), un álbum en Flickr.