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Sobreviviendo en Leh, ¡y no es invierno todavía!

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Sobreviviendo en Leh, ¡y no es invierno todavía!

Lo reconozco. Es una de las situaciones más duras y, por ello, de las que me siento más orgullosa. ¡¡He sobrevivido en Leh viviendo en las situaciones más duras en las que jamás viví!! Y diréis “¡pero si te has pasado ya un montón de meses viviendo en India!”. Y sí, así  es, pero os aseguro que lo que las condiciones que he vivido en Leh han sido mucho más duras que nada de lo que he vivido antes.

Durante el primer mes que estuve en Leh, todavía las temperaturas eran suaves, especialmente de día, y con una chaquetita ya se podía ir bien por la calle. Ay, ¡qué días aquellos! Pero en cuestión de una semana la cosa cambió radicalmente y solo fue a peor. Por suerte sólo pasé allí el inicio de la temporada de invierno y no la peor época que va de Enero a Marzo, como todo el mundo se empeñaba en recordarme cada vez que me quejaba del frío que hacía, que era cada 10 minutos.

En mi casa se preparan para el invierno

En mi casa se preparan para el invierno

Para que os hagáis una idea, aquí una cronología de los acontecimientos más importantes:

–          A finales de octubre las carreteras que conectan Leh con el resto del país quedaron cortadas por la nieve. Desde ese momento, Leh queda incomunicado hasta la primavera y la única forma de llegar es en avión. Esto supone que no pueden llegar camiones con víveres y que las personas tienen dificultades para acudir a sus respectivos trabajos si viven fuera de la ciudad.

–          Los horarios de las oficinas y tiendas se van reduciendo, reduciendo. Cuando llegué, muchas tiendas y oficinas abrían a las 9h, luego pasaron a las 10h y cuando me marchaba ya era a las 11h. Y lo entiendo. Cuesta mucho saltar de la cama cuando hace tanto frío!!

–          A principios de noviembre, cuando ya empieza a helar por las noches, se cortan las cañerías de agua para que estás no se congelen y puedan estropearse. ¿Qué supone esto? Que dejas de tener agua corriente en las casas. La mayoría de casas tienen depósitos subterráneos donde almacenan el agua y ése es con el que se abastecen.

La ventana de mi habitación cubierta de hielo cada mañana

La ventana de mi habitación cubierta de hielo cada mañana

–          A principios de diciembre, también las cañerías de desagüe se quedan inutilizables y es cuando sí o sí hay que utilizar los famosos lavabos típicos de Ladakh. Estos no son más que un pequeño cuarto de dos pisos que está fuera de la casa. El piso superior tiene un pequeño agujero por donde se hacen las necesidades y luego se tira arena por él para taparlo. Encantador, eh?

–          El manto blanco de las montañas va bajando, bajando, bajando hasta que Leh acaba también cubierto por él. Esto suele suceder a finales de diciembre.

Leh en invierno Más Leh en invierno

Una de las cosas más curiosas que observé mientas estuve allí, es que en ningún lugar había calefacción ni estufa ni nada para calentarse. Teníamos prácticamente la misma temperatura dentro que fuera de los locales y esto hace que no lleves la misma ropa tanto en  el interior como en el exterior. Esto  incluye abrigo, bufanda, guantes y gorro. Tanto en restaurantes como en las oficinas, nadie se quitaba el abrigo. Me costó acostumbrarme, pero ya sabéis que “haya donde fueres, haz lo que vieres”, no? Pues no hay refrán más cierto. Y cuando estás en una situación así entiendes que no hay otra salida. Yo acabé comprando la mayoría de las prendas que utilizaban allí: ropa interior térmica, abrigos de lana, guantes y gorro de lana, etc.

Cenando en AMDO, uno de mis restaurantes favoritos en Leh, con bufanda chaqueta, forro pola y miles de capas más.

Cenando en AMDO, uno de mis restaurantes favoritos en Leh, con bufanda, chaqueta, forro polar y miles de capas más.

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Subida al Namgyal Tsemo. ¡Prueba superada!

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Si veis una foto general de Leh, la típica, con el Palacio de Leh de fondo y en alto, vigilando la ciudad, veréis que aun más alto que el palacio hay un pequeño punto blanco en lo alto de un pico. Se trata del fuerte y el monasterio Namgyal Tsemo, de mediados del siglo XVI que se dice es la residencia real más antigua de Leh.

Pues bien, después de mis dos no-visitas al Palacio de Leh, no podía dejar escapar la oportunidad de visitar ese pequeño punto blanco que dominaba la ciudad y que estaba todavía más alto que el Palacio. Como nunca llegué a acostumbrarme del todo a los 3500 metros de altitud de Leh, cualquier subida o cuesta suponía todo un desafío para mí. Varias veces intenté visitar el Namgyal Tsemo cogiendo el camino corto, que es directamente una montaña por la que hay que hacer alpinismo. Cuando ya faltaban unos días para irme me propuse que eso no podía quedar así y decidí llegar, aunque fuera por el camino largo, que es una carretera que rodea todo el valle hasta llegar al templo y residencia. Fue largo y cansado, pero también fue una manera de disfrutar de las fantásticas vistas de la ciudad de Leh desde las alturas. Aquí os dejos las mejores imágenes de la ascensión.

Allí arriba podéis ver la carretera que rodea el valle. Está alta, eh?

Allí arriba podéis ver la carretera que rodea el valle. Está alta, eh?

 

Caminante no hay camino....  Por la carretera, ¡ya queda menos!

Caminante no hay camino….
Por la carretera, ¡ya queda menos!

 

Namgyal Tsemo

 

Los famosos baños "ladakhi style"

Los famosos baños “ladakhi style”

 

Ya llego, ya llego!!!

Ya llego, ya llego!!!

 

¡¡Llegué!!

¡¡Llegué!!

 

Namgyal Tsemo

 

Leh

Leh

 

Ya bajando, algunas casas típicas de la zona

Ya bajando, algunas casas típicas de la zona

Namgyal Tsemo

 

Namgyal Tsemo

Intentando beber agua

Intentando beber agua

¡Y por fin pude estar en uno de los famosos festivales budistas!

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¡Y por fin pude estar en uno de los famosos festivales budistas!

En las numerosas ocasiones en las que he estado en zonas donde la religión budista era la mayoritaria, siempre he querido poder presenciar uno de los famosos festivales donde los monjes se visten con trajes espectaculares y se esconden detrás de máscaras antiquísimas. Y claro, en Leh esto era uno de mis objetivos, pero parecía que todo pasaba cuando yo no estaba…. ¡Pero no! Una bonita y fría mañana recibí la llamada de Thinlas. Me contaba que acababa de enterarse de que ese día se celebraba un festival (lo siento, soy incapaz de recordar el nombre) en un monasterio que estaba bastante cerca de Leh. Era el Monasterio de Tiksey, que ya visité en primera visita (más turística) a Leh.

Festival Monasterio Tiksey

Os podéis imaginar que tardé muy poco en saltar de la cama e irme pitando hacia allí. Por desgracia no me dio tiempo a cargar la batería de la cámara grande y sólo pude llevarme la pequeña, que además empezó a pitar por falta de batería en seguida. Por eso las fotos no son todo lo espectaculares que podrían haber sido dado el entorno. El escenario, los colores, el espectáculo eran increíbles. Además, había poquísimos turistas y eso me daba todavía más la impresión de haberme colado en algún lugar mágico.

Festival Monasterio Tiksey

 

Festival Monasterio de Tiksey

Festival Monasterio de Tiksey

 

 

Mujeres asomándose a la puerta de un templo donde solamente pueden entrar los hombres

Mujeres asomándose a la puerta de un templo donde solamente pueden entrar los hombres

Podéis ver más fotos aquí, y algunos vídeos en el canal de youtube.

 

Festival Monasterio de Tiksey

Festival Monasterio Tiksey

 

Sobre mi proyecto en Leh y el nacimiento de Ladakhi Women’s Welfare Network

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Sobre mi proyecto en Leh y el nacimiento de Ladakhi Women’s Welfare Network

Continuando con el post anterior, quiero contaros como seguimos con el proyecto y la historia de la chica que me devolvió la ilusión y me hizo recordar el porqué de mi estancia allí, pasando esos meses y ese frío terrible.

Por deseo estricto de la víctima no voy a revelar ningún dato personal sobre ella, ya que insistió mucho en que quería mantener el anonimato total. De hecho, nos costó mucho conseguir hablar con ella sobre este tema y que creyera nuestras promesas de que nunca revelaríamos ningún dato sobre ella sin su consentimiento. Debo reconocer que me sorprendió mucho verla tan asustada. Al fin y al cabo, ¡ella era la victima! Aún a día de hoy puedo aceptarlo, pero no entender como los roles pueden girarse tanto.

La historia tan terrible que nos contó fue que hacía unos años, mientras intentaba volver a casa desde una de las poblaciones más grandes de la zona, un chico que trabajaba en una tienda y que era un amigo de la familia se ofreció a llevarla a casa. De camino a la aldea donde ella vivía con su familia, el chico se juntó con más amigos y la llevaron a una casa al lado de la carretera y allí fue violada por cada uno de ellos durante toda la noche. Solo cuando ya amanecía la dejaron salir. Una familia que la encontró por la calle, la llevó a la comisaría de policía y desde allí llamaron a sus padres. Cuando los padres aparecieron en la comisaría para recogerla, el padre estaba enfadadísimo porque ella no había pasado la noche en casa. A pesar de que ella conocía la identidad de sus agresores, la convencieron para que no los denunciara ya que eran personas conocidas en la comunidad. En lugar de eso le buscaron un marido para que se casara y así acallar los rumores sobre ella y lo sucedido. El marido estuvo abusando de ella, pegándole y utilizando el dinero común para gastárselo en bebida, hasta que al final ella decidió marcharse de vuelta a casa de sus padres y separarse de él. La hija que tienen en común vive con los padres de él y en los últimos 6 años la ha visto 2 veces. Os aseguro que la conversación que tuvimos con ella fue la más dura que jamás he tenido. Tras 3 horas de reunión, acordamos que sus prioridades eran encontrar un empleo y ver qué posibilidades tenía legalmente para poder luchar por la custodia de su hija. Y sí, claramente esta historia fue un punto de inflexión en mi motivación personal. No podía creer que alguien que había sido víctima de tales abusos podía seguir siendo víctima de la sociedad.

Una vez tuvimos un poco más claro que era lo que queríamos conseguir, fuimos convocando reuniones e invitando a diferentes mujeres que creíamos podrían estar interesadas en colaborar. La idea era crear una red de mujeres que pudiera llevar a cabo algunas acciones para cambiar la situación de la mujer en Ladakh y luchar ante casos de violencia.

Reunion LWWN

Las reuniones fueron muy interesantes y también diferente a como me lo imaginaba. A veces parecían largos actos sociales donde se tomaba té y galletas, se reía mucho y había mucha pasión. A mí me sorprendió encontrarme con un tipo de mujer tan diferente al que había visto en otros lugares de India. Vi mujeres más seguras, que hablaban alto y fuerte y con las ideas muy claras. Fue todo un lujo poder compartir ese tiempo con ellas.

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Sobre el proyecto, yo tenía claro que no quería que se crease la típica asociación jerárquica donde las decisiones se toman en la cúpula. Quería que fuese un punto de encuentro entre personas, hombres o mujeres, y que las ideas y acciones surgieran de ellos mismos. Y así fue. Después de varias reuniones, todo empezó a tomar forma. Se decidió el nombre, los temas en los que se iba a trabajar, la organización, etc. Y así nació la Ladakh’s Women Welfare Network, que ya tiene hasta un grupo en Facebook que os invito a que visitéis.

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Por desgracia yo tenía que irme de India a finales de noviembre, justo cuando el proyecto parecía que empezaba a arrancar y a tomar forma. Esto me dio mucha pena, pero no me quedaba otra opción ya que mi visado expiraba ya. Por suerte, gracias a las tecnologías de hoy en día, puedo seguir en contacto con ellas y les voy echando una mano en todo aquello en lo que puedo colaborar. Sé que siguen en contacto, han registrado formalmente la asociación y han hecho algunos talleres de formación.

Mi proyecto en Leh

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Mi proyecto en Leh

Hace ya mucho que tenía pendiente actualizar mi proyecto actual y hoy por fin he encontrado un hueco para hacerlo. Desde que llegué el 30 de septiembre a Leh, estoy colaborando en un proyecto de Women Empowerment. Es una experiencia completamente diferente a las anteriores, pues esta vez no se trata de una ONG ni asociación, simplemente una idea, la idea de mejorar la situación de las mujeres en Ladakh.

Cuando vine en abril a Leh conocí a Thinlas, una mujer increíblemente fuerte y valiente. Ella es la propietaria de la Ladakhi Women’s Travel Company, la única agencia de viajes y trekking en Ladakh dirigida por mujeres. Ella tuvo que abrir esta compañía porque, aun siendo guía de montaña titulada, nadie la contrataba por el hecho de ser mujer. Por eso decidió abrir su propia agencia y emplear sólo a mujeres como guías, porteadoras, cocineras, etc. Cuando nos conocimos le conté que me gustaría participar en algún proyecto dedicado a las mujeres y a mejorar su situación. Ella me contó de la situación de la mujer en Ladakh, que aunque es mejor que la de otras mujeres en otras partes de la India, todavía hay casos de violencia y discriminación. Y de ahí surgió la idea de pasar aquí estos dos meses y trabajar en nuestro “proyecto”.

Además de los problemas específicos que deben enfrentar las mujeres aquí, se añade un problema general que sufre toda la zona de Ladakh. Las carreteras que conectan la región con el resto de India se quedan bloqueadas por la nieve desde octubre hasta mayo aproximadamente, por lo que Ladakh queda aislado del resto del mundo. El turismo desaparece por completo y con ello las posibilidades de trabajo para muchos de los comercios, hoteles, agencias de trekking, etc. Eso supone un grave problema para todos, pero especialmente para las mujeres que deben quedarse al cuidado de los familiares y las casas y raramente se les verá marchándose a otro lugar durante el invierno, cosa que sí hacen los hombres.

Este año Thinlas ha querido cambiar esta situación e intentar apoyar a aquellas de sus empleadas que estuvieran interesadas en realizar alguna actividad durante el invierno para poder recibir algunos ingresos. La mayoría de ellas estuvieron interesadas y tras lanzar algunas ideas, decidieron empezar de forma experimental este año produciendo tomate triturado que guardan en botes de cristal hasta enero, cuando las existencias de tomate triturado de las tiendas suele acabarse y no hay forma de hacer llegar más a la ciudad. Este año van a empezar con unos 200 botes para ver qué tal va y en función de eso decidir si se incrementa la producción para el año próximo. Esta idea nos pareció a todos la mejor porque es también la más sostenible, al no depender del turismo nuevamente, sino que va dirigida a la población local.

Stock de tomates para preparar el puré de tomate

Preparación Puré de tomate

Pero nosotras queríamos hacer algo más general con el proyecto de mujeres, aunque andábamos algo perdidas. ¡No es tan fácil empezar algo de cero! Primero tuvimos la idea de entrevistar a mujeres importantes de la zona, triunfadores, con roles importantes, una especie de entrevistas motivadoras. Empezamos entrevistando a la Doctora Ladol, que es la primera ginecóloga (mujer) en Ladakh, y también entrevistamos a mujeres en cargos oficiales, mujeres que trabajan en la redacción de un periódico, chicas jóvenes de las aldeas cercanas a Leh, etc. Fue interesante, aunque creo que no conseguimos exactamente lo que buscábamos. Lo que más me sorprendió es que muchas de ellas decían que la situación de la mujer en Ladakh era muy buena y que no eran necesarias más acciones. Fue un momento duro, especialmente para mí, que empecé a plantearme cual era el sentido de estar aquí pasando frío estos meses si nadie parecía ver la necesidad de este proyecto. Dediqué varios días a reflexionar sobre esto… fue un momento de bajón total. Finalmente, hablando con Thinlas, decidimos cambiar un poco la perspectiva y entrevistar a mujeres que han sufrido situaciones de violencia y discriminación, para ver el otro lado de la moneda. Ahí conocí a una chica con una historia terrible detrás, y gracias a ella recuperé la ilusión y confianza en el proyecto.

En próximos capítulos os cuento algunos detalles sobre la historia de esta chica y sobre el proyecto en sí. ¡Seguid atentos! CONTINUARÁ…

 

 

Experimentando algunos platos en Leh

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En Leh se hace muy complicado cocinar durante el invierno porque la variedad de alimentos disponibles es bastante escasa (patatas, cebollas, col, zanahoria los días de suerte…. y poco más!). Esto me hizo lanzarme un poco más a experimentar con platos de la cocina india, ya que era imposible poder cocinar algo más “mediterranean style”. Aquí una muestra de mis deliciosas lentejas. Ñam ñam.

 

Lentejas caseras en Leh

Mi gran experiencia a lo Pekín Express

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Mi gran experiencia a lo Pekín Express

Durante mi estancia en Leh pude vivir uno de los mejores momentos de toda mi aventura en India. No sé muy bien cómo pasó, pero fui invitada a pasar el fin de semana en casa de una familia en Shey, a sólo unos kilómetros de Leh. La familia vive en casa al estilo típico de Ladakh, aunque es bastante nueva porque la antigua fue arrasada en las inundaciones de 2010.

Fue una experiencia increíble poder ver de primerísima mano cómo viven, qué hacen, cómo se relacionan entre sí y las condiciones tan duras en las que viven. Sin duda ha sido una de las experiencias que más me ha hecho reflexionar y llegar a la conclusión de la suerte que tenemos en los países desarrollados por contar con todas las facilidades que tenemos. En esta familia hay una persona discapacitada, que no tiene ninguna parte de la casa adaptada para él ni recibe ningún tipo de ayuda. En la casa, a pesar de ser moderna y de contar con muchas de las comodidades que no me esperaba encontrar (placa de gas, lavadora, muchas habitaciones, etc.), en realidad viven en condiciones durísimas porque no pueden utilizar nada de estas cosas durante gran parte del año por el frío (en Leh llegan a los -30 grados en enero). Cuando yo estuve, a pesar de estar ya al final del invierno, no había agua corriente, había cortes de luz cada 15 minutos y por la noche íbamos todos con unas linternas a todos lados para poder movernos por la casa. La vida se hace en el cuarto principal, donde tienen una de esas estufas de hierro que sale por el techo. Allí se reúne toda la familia, se come, se ve la tele, se toma el té (té salado típico de Ladakh! Buah. Sin comentarios) y los niños y el tío duermen en esa habitación también. No lo pregunté, pero estoy segura de que una de las principales razones para esto es poder aprovechar el calor.

Lo más divertido del asunto es que me liaron para que preparase la cena durante la primera noche para toda la familia! Y yo, le puse toda la ilusión, claro, pero qué difícil era pensar en algo “español” qué poder cocinar en Ladakh donde no hay vegetales frescos y muchos de los productos que nosotros consideramos básicos son carísimos. Al final me decidí por unas patatas fritas (el plato favorito del niño más pequeño y que parece que nadie sabía cocinar allí) y macarrones con salsa de atún. Fue muy divertido preparar la cena con ellos porque muchas de las cosas que yo hacía no las entendían. ¡Alucinaron cuando vieron los macarrones! Nunca habían visto ni comido pasta. Los niños me preguntaron cómo conseguían hacer esa forma cilíndrica… Glup! Me quedé a cuadros y no supe qué contestar. Allí me di cuenta de lo poco que sé sobre la elaboración de la pasta, la verdad…

La familia cenando la rica pasta y las patatas fritas

La familia cenando la rica pasta y las patatas fritas

Otro de los momentos fuertes del fin de semana fue el domingo por la mañana cuando la abuela, de ochentaytantos años, estuvo cociendo el pan típico de Ladakh en el horno de leña. Me explicaron que esto lo hace todas las mañanas, haga la temperatura que haga en el exterior. El domingo por la mañana me levanté tempranito y estuve viendo atónita como cocinaba el pan directamente encima de la leña y lo iba moldeando con las manos (sin guantes!). ¡Yo que me quemo cuando saco el pan de la tostadora!

La abuela cociendo pan en el horno de leña

La abuela cociendo pan en el horno de leña

En general creo que fue un éxito o al menos eso me dijeron. Sé que para ellos fue toda una experiencia tener a una extranjera en casa y más cocinando cosas exóticas. Para mí fue muy una vivencia inolvidable poder pasar esos dos días con ellos.

Si queréis ver el publireportaje del fin de semana, podéis hacer clic aquí.