Sobre mi proyecto en Leh y el nacimiento de Ladakhi Women’s Welfare Network

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Sobre mi proyecto en Leh y el nacimiento de Ladakhi Women’s Welfare Network

Continuando con el post anterior, quiero contaros como seguimos con el proyecto y la historia de la chica que me devolvió la ilusión y me hizo recordar el porqué de mi estancia allí, pasando esos meses y ese frío terrible.

Por deseo estricto de la víctima no voy a revelar ningún dato personal sobre ella, ya que insistió mucho en que quería mantener el anonimato total. De hecho, nos costó mucho conseguir hablar con ella sobre este tema y que creyera nuestras promesas de que nunca revelaríamos ningún dato sobre ella sin su consentimiento. Debo reconocer que me sorprendió mucho verla tan asustada. Al fin y al cabo, ¡ella era la victima! Aún a día de hoy puedo aceptarlo, pero no entender como los roles pueden girarse tanto.

La historia tan terrible que nos contó fue que hacía unos años, mientras intentaba volver a casa desde una de las poblaciones más grandes de la zona, un chico que trabajaba en una tienda y que era un amigo de la familia se ofreció a llevarla a casa. De camino a la aldea donde ella vivía con su familia, el chico se juntó con más amigos y la llevaron a una casa al lado de la carretera y allí fue violada por cada uno de ellos durante toda la noche. Solo cuando ya amanecía la dejaron salir. Una familia que la encontró por la calle, la llevó a la comisaría de policía y desde allí llamaron a sus padres. Cuando los padres aparecieron en la comisaría para recogerla, el padre estaba enfadadísimo porque ella no había pasado la noche en casa. A pesar de que ella conocía la identidad de sus agresores, la convencieron para que no los denunciara ya que eran personas conocidas en la comunidad. En lugar de eso le buscaron un marido para que se casara y así acallar los rumores sobre ella y lo sucedido. El marido estuvo abusando de ella, pegándole y utilizando el dinero común para gastárselo en bebida, hasta que al final ella decidió marcharse de vuelta a casa de sus padres y separarse de él. La hija que tienen en común vive con los padres de él y en los últimos 6 años la ha visto 2 veces. Os aseguro que la conversación que tuvimos con ella fue la más dura que jamás he tenido. Tras 3 horas de reunión, acordamos que sus prioridades eran encontrar un empleo y ver qué posibilidades tenía legalmente para poder luchar por la custodia de su hija. Y sí, claramente esta historia fue un punto de inflexión en mi motivación personal. No podía creer que alguien que había sido víctima de tales abusos podía seguir siendo víctima de la sociedad.

Una vez tuvimos un poco más claro que era lo que queríamos conseguir, fuimos convocando reuniones e invitando a diferentes mujeres que creíamos podrían estar interesadas en colaborar. La idea era crear una red de mujeres que pudiera llevar a cabo algunas acciones para cambiar la situación de la mujer en Ladakh y luchar ante casos de violencia.

Reunion LWWN

Las reuniones fueron muy interesantes y también diferente a como me lo imaginaba. A veces parecían largos actos sociales donde se tomaba té y galletas, se reía mucho y había mucha pasión. A mí me sorprendió encontrarme con un tipo de mujer tan diferente al que había visto en otros lugares de India. Vi mujeres más seguras, que hablaban alto y fuerte y con las ideas muy claras. Fue todo un lujo poder compartir ese tiempo con ellas.

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Sobre el proyecto, yo tenía claro que no quería que se crease la típica asociación jerárquica donde las decisiones se toman en la cúpula. Quería que fuese un punto de encuentro entre personas, hombres o mujeres, y que las ideas y acciones surgieran de ellos mismos. Y así fue. Después de varias reuniones, todo empezó a tomar forma. Se decidió el nombre, los temas en los que se iba a trabajar, la organización, etc. Y así nació la Ladakh’s Women Welfare Network, que ya tiene hasta un grupo en Facebook que os invito a que visitéis.

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Por desgracia yo tenía que irme de India a finales de noviembre, justo cuando el proyecto parecía que empezaba a arrancar y a tomar forma. Esto me dio mucha pena, pero no me quedaba otra opción ya que mi visado expiraba ya. Por suerte, gracias a las tecnologías de hoy en día, puedo seguir en contacto con ellas y les voy echando una mano en todo aquello en lo que puedo colaborar. Sé que siguen en contacto, han registrado formalmente la asociación y han hecho algunos talleres de formación.

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