Visitando un campo de refugiados tibetanos

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Durante mi estancia en Pokhara pude visitar uno de los campos de refugiados tibetanos que hay en los alrededores. Fue una de las experiencias más interesantes y conmovedoras que he vivido en Nepal. Conocer las historias, los detalles, de todo lo sucedido en estos años de primera mano, poner cara, nombres, a las historias…

Como sabéis, ya pasé varias semanas en Dharamsala, donde tuve contacto con algunas de las asociaciones que trabajan por la causa del Tibet, pude incluso presenciar una de las “clases” que imparte el Dalai Lama, y conocer a algunos de los refugiados. Allí todo me pareció que se trataba más bien de una cuestión política, un intento de mantenerse en la lucha y mantener el interés de la comunidad internacional ante la situación actual del Tibet. Pero en Pokhara, lo vi  más como una cuestión de supervivencia. Pensad que el éxodo de refugiados tibetanos empezó en 1959, cuando el gobierno chino aumentó la presión sobre el Tibet ocasionando la muerte a miles de tibetanos y la huida del decimocuarto Dalai Lama a India. Desde entonces muchos otros refugiados siguen, todavía hoy, huyendo del Tibet a través de las montañas del Himalaya.

Llegué al asentamiento de Tashi Lang a media mañana, sólo cuando por fin dejó de diluviar y pude coger la bicicleta que había alquilado el día anterior, una de esas bicicletas antiguas y grandes que me encantan. El asentamiento de Tashi Lang es uno de los más pequeños de los que hay en Pokhara. En realidad son sólo unas casas organizadas alrededor de un templo, con una fábrica de alfombras, algunas tiendas de recuerdos para los visitantes y una escuela. El día que lo visité era sábado, que en Nepal es como un domingo, y estaba muy tranquilo. Sólo había un par de tiendas abiertas, no había turistas paseando ni comprando… sólo yo con mi bicicleta.

Después de dar una vuelta me instalé en una de las tiendas que estaba abierta donde acabé pasando unas cuatro horas!! La tienda está gestionada por una familia de refugiados tibetanos: madre, padre y un hijo. Los padres son bastante mayores, muy amables y chapurrean un poco de inglés. Acabé hablando casi todo el tiempo con el hijo que me contó como sus padres salieron del Tibet cuando tenían 5 años y tardaron 9 meses en llegar a Nepal cruzando la cordillera de los Himalaya a pie. Me cuenta que la situación de los tibetanos es muy complicada porque, a pesar de que las segunda y tercera generación ya han nacido en Nepal, no tienen nacionalidad nepalí, por lo que no tienen papeles para poder trabajar, comprar una vivienda, abrir un negocio. Me sorprende mucho que, aun habiendo nacido ya en Nepal, se sigan considerando tibetanos. Me conmueve como este pueblo lucha por mantener su cultura, su lengua y su tradición, inculcando la importancia de estos valores a los más jóvenes.

Con la "mama" tibetana

Con la “mama” tibetana

Hablamos de política, de China, de la crisis económica en España, del estado de autonomías de España, de Responsabilidad Social Corporativa! Hablando sobre China y el poder que está tomando y los problemas que esto les va a causar a ellos porque ya nadie se atreve a irles en contra, me explicó que incluso ellos no pueden evitar comprar productos chinos… Curioso, no? Me imaginé lo surrealista de la situación de estos pobres tibetanos comprando tazas a los chinos.

Cuando nos despedimos, me pidió que difundiera la problemática del pueblo tibetano en mi país. Pues ala, aquí está! Espero haber colaborado un poquito. Y aquí algunas fotos de la jornada.

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