Resumen de mi primera semana

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Resumen de mi primera semana

En Delhi me reencontré con algunos de los voluntarios que conocí en Udaipur y que todavía están allí. Fue raro reencontrarme con ellos porque a mí me parece que haya pasado un siglo desde que me fui, pero en realidad no hace tanto.

El primer día lo pasamos en un centro comercial con aire acondicionado. Comimos en una pizzería italiana con pizza y queso de verdad!! Para mí, claro, no fue nada especial porque acababa de llegar de Barcelona, pero para ellos, que llevan ya tantos meses en India, fue todo un regalo. Luego fuimos al cine a ver Monsters University en 3D. Como veis, todo actividades con aire acondicionado!!

Al día siguiente queríamos hacer algo de turismo, a pesar del calor. Fuimos a ver el Gandhi Smriti, pero al llegar nos dijeron que estaba cerrado. Muchos monumentos cierran los lunes para su mantenimiento. Así que nos fuimos a Connaght Place y nos metimos en una cafetería de nuevo, al resguardo de un buen aire acondicionado. Y así pasamos el resto del día, de cafetería en cafetería, de aire acondicionado en aire acondicionado.

Esa noche ya cada uno seguía su camino. Unos volvían a Udaipur, otros se quedaban algunos días más en Delhi, y yo cogía un tren con Jules, una chica alemana que llegó unas semanas antes de que yo me marchase de Udaipur, hacia Amritsar. Yo ya había estado en Amritsar el invierno pasado y me encantó el Templo Dorado, así que no me importó repetir. Y esta vez me volvió a impresionar ese lugar que tiene una energía tan especial. La única diferencia de esta visita fue el calor excesivo. Durante el día, el mármol por el que pisas descalzo está ardiendo. Recuerdo que en invierno estaba congelado, por lo que solo podía caminar por una alfombra que ponen alrededor del lago sagrado. Esta vez también estaba esa alfombra, pero toda empapada, y parecía ser la única alternativa para no quemarme los pies. Además el bochorno era insoportable y yo me pasé casi todo el rato sentada en unas escaleras a la sombra. No podía con mi cuerpo. Volvimos de nuevo por la noche y fue diferente. Las luces, la gente en silencio rezando, la brisa fresca, todo parecía envolver ese lugar en un misticismo muy particular. Esta vez sí que pude disfrutar del paseo, e incluso nos sentamos un rato con un grupo de gente que estaba rezando. Después hicimos la cola para poder entrar en el templo dorado propiamente, que es impresionante. Todavía estaban leyendo los libros sagrados y gente y más gente pasaba por ahí tirando sus ofrendas delante del libro sagrado. Pudimos subir hasta la azotea del templo.

Al día siguiente cogimos un autobús local hacia Manali (14 horas infernales en un asiento de hierro). ¡De los peores viajes que jamás hice en mi vida! Pero al llegar a Manali se nos olvidó la tortura del viaje por completo. Hacia fresquito, había montañas plagadas de árboles, tranquilidad, silencio, vacas comiendo hierba…. Nos auto regalamos una habitación de 1000 rupias (hasta ahora habíamos estado pagando 400Rps) en un edificio de piedra y madera, con un balconcito con vistas a la montaña. Y la estancia en Manali fue muy tranquila. Pasear, tomar algo aquí, algo allí, escuchar música en vivo en un local, pasear, visitar un templito que está a las afueras…. Y, sobre todo, recuperarnos del calor de Delhi y Amritsar.

A los 2 días cogimos otro autobús, esta vez un autobús privado más confortable, y retomamos el viaje en carretera, esta vez a McLeodganj. Llegamos a las 5 de la mañana, unas 2 horas antes de lo que estaba previsto, así que todos los guesthouse estaban cerrados y no hubo forma de encontrar un sitio donde dejar las cosas y descansar un rato hasta las 7h. Pero mientras esperaba sentada en un escalón, rodeada de bolsas y mochilas por todas partes, pasó un monje budista por ahí y se puso a hablar conmigo. En general, les encanta hablar con los viajeros, practicar inglés e interesarse por lo que haces, de dónde vienes, etc. Él fue el que me dijo que al día siguiente el Dalai Lama iba a hablar en una sesión abierta en el monasterio donde los visitantes pueden acudir si se registran antes. Pues gracias a él nos enteramos de que el Dalai Lama estaba en McLeodganj y además pudimos acudir a uno de sus “teaching”. Esto para mí es India, cuando estás agobiado, de mal humor, de bajón total, de repente algo maravilloso sucede.

Algunas fotitos de Amritsar y Manali aquí.

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