Archivos Mensuales: junio 2013

Mi reencuentro con India

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Llegué a Delhi de nuevo el 23 de julio a las 8.00h. Era la primera vez que viajaba a India en época de Monzón y sabía que iba a ser duro. ¡Y vaya si lo fue! Delhi me recibió con 32 grados a las 8h de la mañana, que se convirtieron en 45 grados a la 1 del mediodía. Esta temperatura, unida a la excesiva humedad, fue todo un shock. Sólo me apetecía estar tirada en la cama del hotel, debajo del ventilador que giraba a máxima potencia.
A pesar de todo esto, y de estar en Delhi (os aseguro que no es mi ciudad favorita en el mundo….), me reencontré con India y recordé por qué me tiene fascinada. Es llegar a India y no sé qué pasa, que empiezas a sonreír más, a dar las gracias más, la amabilidad y las sonrisas de la gente me fascinan, los colores, la imprevisibilidad. Y eso es lo que encontré a mi llegada, y así recordé por qué había vuelto otra vez a visitar este país caótico.

Si quieres ayudar, aquí tienes una idea más

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Hace poco descubrí esta web y me encantó la idea y aquí la comparto.

Se trata de trip-drop, una web donde podemos enterarnos de los proyectos solidarios que están llevándose a cabo en los países que vamos a viajar en nuestras vacaciones. Trip-drop pone en contacto asociaciones que necesitan ayuda con viajeros que vayan a trasladarse al país y puedan colaborar. También los que viajamos podremos publicar información sobre organizaciones que hayamos conocido mientras viajamos.

Para los que quieran ayudar mientras viajan, aquí podéis encontrar asociaciones que estén actuando en el país al que vais a viajar. Como dicen ellos: “Si te gusta viajar, implicarte con lo que ves, participar de la cultura local, relacionarte con las gentes, y además eres solidario, trip-drop es la web que en lo sucesivo deberías visitar antes de cada viaje.”

¡Extra! ¡Extra! ¡Me voy de paseo de nuevo! ¿Quieres saber a dónde? Sigue leyendo…

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¡Extra! ¡Extra! ¡Me voy de paseo de nuevo! ¿Quieres saber a dónde? Sigue leyendo…

Sí señores, para aquellos que todavía no estén al día de mis últimas aventuras, ¡es un hecho! Me voy a pasear de nuevo por ahí.

Ha sido una decisión mucho más difícil de lo que pensaba que iba a ser. Después de muchos días de dudas, de pensar todas las opciones posibles, todas las ventajas y desventajas, de bajones y subidas emocionales, de idas y venidas, de muchos cambios de opinión y muuuuchas horas de conversación (benditos los que me han soportado durante estas semanas), por fin he decidido el itinerario de mi próximo paseo.

De momento me voy a India a viajar por el norte durante un mesecito, para luego cruzar a Nepal y colaborar con el proyecto Smriti House en Kathmandu, en una casa de acogida para niñas, en la zona del barrio tibetano de Kathmandu. Luego vuelvo a India a lanzar un proyecto de empoderamiento de mujeres en la zona de Ladakh.

¡Estoy feliz e ilusionada! Tengo por delante varios meses para poder compaginar viaje y proyectos sociales. ¡Yupi!

Mi gran experiencia a lo Pekín Express

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Mi gran experiencia a lo Pekín Express

Durante mi estancia en Leh pude vivir uno de los mejores momentos de toda mi aventura en India. No sé muy bien cómo pasó, pero fui invitada a pasar el fin de semana en casa de una familia en Shey, a sólo unos kilómetros de Leh. La familia vive en casa al estilo típico de Ladakh, aunque es bastante nueva porque la antigua fue arrasada en las inundaciones de 2010.

Fue una experiencia increíble poder ver de primerísima mano cómo viven, qué hacen, cómo se relacionan entre sí y las condiciones tan duras en las que viven. Sin duda ha sido una de las experiencias que más me ha hecho reflexionar y llegar a la conclusión de la suerte que tenemos en los países desarrollados por contar con todas las facilidades que tenemos. En esta familia hay una persona discapacitada, que no tiene ninguna parte de la casa adaptada para él ni recibe ningún tipo de ayuda. En la casa, a pesar de ser moderna y de contar con muchas de las comodidades que no me esperaba encontrar (placa de gas, lavadora, muchas habitaciones, etc.), en realidad viven en condiciones durísimas porque no pueden utilizar nada de estas cosas durante gran parte del año por el frío (en Leh llegan a los -30 grados en enero). Cuando yo estuve, a pesar de estar ya al final del invierno, no había agua corriente, había cortes de luz cada 15 minutos y por la noche íbamos todos con unas linternas a todos lados para poder movernos por la casa. La vida se hace en el cuarto principal, donde tienen una de esas estufas de hierro que sale por el techo. Allí se reúne toda la familia, se come, se ve la tele, se toma el té (té salado típico de Ladakh! Buah. Sin comentarios) y los niños y el tío duermen en esa habitación también. No lo pregunté, pero estoy segura de que una de las principales razones para esto es poder aprovechar el calor.

Lo más divertido del asunto es que me liaron para que preparase la cena durante la primera noche para toda la familia! Y yo, le puse toda la ilusión, claro, pero qué difícil era pensar en algo “español” qué poder cocinar en Ladakh donde no hay vegetales frescos y muchos de los productos que nosotros consideramos básicos son carísimos. Al final me decidí por unas patatas fritas (el plato favorito del niño más pequeño y que parece que nadie sabía cocinar allí) y macarrones con salsa de atún. Fue muy divertido preparar la cena con ellos porque muchas de las cosas que yo hacía no las entendían. ¡Alucinaron cuando vieron los macarrones! Nunca habían visto ni comido pasta. Los niños me preguntaron cómo conseguían hacer esa forma cilíndrica… Glup! Me quedé a cuadros y no supe qué contestar. Allí me di cuenta de lo poco que sé sobre la elaboración de la pasta, la verdad…

La familia cenando la rica pasta y las patatas fritas

La familia cenando la rica pasta y las patatas fritas

Otro de los momentos fuertes del fin de semana fue el domingo por la mañana cuando la abuela, de ochentaytantos años, estuvo cociendo el pan típico de Ladakh en el horno de leña. Me explicaron que esto lo hace todas las mañanas, haga la temperatura que haga en el exterior. El domingo por la mañana me levanté tempranito y estuve viendo atónita como cocinaba el pan directamente encima de la leña y lo iba moldeando con las manos (sin guantes!). ¡Yo que me quemo cuando saco el pan de la tostadora!

La abuela cociendo pan en el horno de leña

La abuela cociendo pan en el horno de leña

En general creo que fue un éxito o al menos eso me dijeron. Sé que para ellos fue toda una experiencia tener a una extranjera en casa y más cocinando cosas exóticas. Para mí fue muy una vivencia inolvidable poder pasar esos dos días con ellos.

Si queréis ver el publireportaje del fin de semana, podéis hacer clic aquí.