Archivos Mensuales: mayo 2013

La ventaja de visitar Leh fuera de temporada

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Cuando decidí visitar Leh durante la primera quincena del mes de abril, ya sabía que no era temporada turística, pero no llegué nunca a imaginarme lo que de verdad eso significaba. Muchas personas me decían que sería difícil encontrar alojamiento, viajar por los pueblos de alrededor y que mejor lo reservaba todo por adelantado. Yo, sinceramente, pensaba que exageraban… hasta que me subí en el avión que me llevaba de Delhi a Leh y vi que yo era la única persona con pinta de turista. Y sí, tuve que enfrentarme a muchas dificultades por visitar Leh fuera de la temporada típica, como el frío, los restaurantes y tiendas cerrados, la falta de agua corriente (fría o caliente), la falta de vegetales frescos, etc. Pero por otro lado, pude disfrutar de visitar muchos de los monumentos en solitario, que eran abiertos sólo para mí. ¡Tengo fotos impresionantes sin turistas en medio! Y pude viajar tranquilamente a mi ritmo.

Uno de mis mejores momentos fue cuando visité el Monasterio de Thikse, un domingo al mediodía, completamente en solitario. Solamente los monjes que viven allí y yo. No se oían ni coches pasando por la carretera, sólo el sonido de algún animal y el viento. No pude reprimirme y tuve que grabarlo. Podeís verlo aquí. ¡Espero que os guste!

 

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Mis dos no-visitas al Palacio de Leh

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Mis dos no-visitas al Palacio de Leh

Cuando visitas Leh te das cuenta de que la mayoría de monumentos que hay para visitar son monasterios o templos budistas. Uno de los pocos monumentos no religiosos, y por lo tanto que no son gestionados por monjes budistas, es el Palacio de Leh. De hecho, es el único monumento importante que se puede visitar en Leh. El resto de cosas interesantes están en pueblos y monasterios alrededor de Leh, además de las montañas, los paisajes y las opciones de trekking. Y yo, claro, después de unos días en Leh, no podía irme sin visitarlo, a pesar de que ninguna de las guías hablase mucho de la visita del palacio…

Mi primer intento fue varios días después de haber llegado. El palacio está a una altura considerable, lo que supone una subidita de infarto por las calles-escaleras de Leh. Por eso hay que esperar varios días, después de haberse aclimatado a la altitud de Leh, para poder subir. En mi caso, como el mal de altura me afectó mucho, tuve que esperar bastantes días hasta que sentirme lo suficientemente fuerte como para subir hasta allí arriba. Por fin el día llegó y me decidí a subir (y digo subir) las callecitas hasta el Palacio. Creo que el recorrido total me llevó unos 45 minutos (quizás fue menos, no lo sé, pero así de largo me pareció) más unos 15 minutos en recuperar la respiración mientras miraba alrededor sin ver ningún signo de vida y lo que parecía la puerta principal del Palacio cerrada. No había nadie por allí, ni turistas, ni nadie que trabajara allí. De repente pasaron dos soldados que me dijeron que estaba cerrado al mediodía y que abrirían a las 17h (eran las 14:30h), por lo que decidí irme.

Vistas desde el Palacio

Vistas desde el Palacio

Y por fin llegué!  El Palacio de cerca

Y por fin llegué!
El Palacio de cerca

En mi último día en Leh, supongo que por el sentimiento de culpa, más que realmente por el interés en visitar el Palacio en sí, decidí volver a aventurarme. Esta vez era más temprano, serían las 12h más o menos. Volví a “escalar” hasta llegar al Palacio viendo, para mi sorpresa, que la puerta estaba cerrada otra vez. ¡¡No lo podía creer!! Pero esta vez sí que había algunas personas por ahí rondando que avisaron a alguien en cuanto me vieron aparecer. Supongo que dedujeron por mi piel blanca y ropa occidentalizada que era una turista. Nuevamente, era la única persona blanca rondando por allí… Apareció un hombrecito en mayas, calcetines y chanclas corriendo hacia mí con unas llaves en la mano. Con un inglés bastante difícil de entender, medio adiviné que él abriría la puerta sólo para mí y me pidió las 100 rupias que cuesta la entrada. Debo reconocer que seguramente ese día no estaba de muy buen humor y estaba un poco guerrera… El caso es que yo no sabía quién era ese hombre, por qué tenía las llaves, etc. y después de llevar 5 meses en India, ya no me fiaba de nadie. Empecé a preguntarle por el ticket de mi entrada. Si iba a pagar las 100 rupias, ¡quería mi ticket! Empezamos a tener una larga conversación que cada vez se hacía más y más tensa. Creo que no le gustó mucho que le pidiera el ticket… Al final me dijo (o creí entender) que las personas responsables de la entrada al Palacio estaban comiendo (si! De nuevo!) y que mejor volviera a las 16.30h cuando ellos estuvieran de vuelta. Y se dio media vuelta y se marchó, entiendo que no de muy buen humor. Y ahí acabó mi segunda no-visita al Palacio de Leh. Todavía hoy sigo dudando de que valga la pena visitarlo. Por favor, que nadie me diga ahora que está genial, please!

En mi ascenso al Palacio

En mi ascenso al Palacio

Vista de Leh desde el Palacio

Vista de Leh desde el Palacio

Palacio de Leh

Palacio de Leh

¡Tengo una doble en Bollywood!

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¡Tengo una doble en Bollywood!

Recuerdo perfectamente la primera vez que me dijeron que me parecía a una actriz de Bollywood. Estaba en un puestecito de ropa con una amiga. Ella se estaba probando unos pantalones y yo estaba fuera con los dependientes, que por supuesto eran hombres. Ellos fueron los primeros que me dijeron que me parecía a una tal Katrina noseque que era una actriz de Bollywood. ¡Me quedé alucinada! Me reí tanto sólo de pensar que podían compararme con una actriz de Bollywood.

El caso es que la historia se repitió varias veces. Tantas, que acabé buscando a la famosa Katrina para ver cómo era esa supuesta doble que tenía bailando por ahí. Y este es el resultado. Os presento a Katrina Kaif.

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La historia se repitió tanto tanto, que acabé adoptándola. Al final me avanzaba yo y acabé explicando lo de mi doble en Bollywood a diestro y siniestro. ¡Cualquier día me piden un autógrafo!

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